Hay mucho escrito sobre lo que disciplinas como el deporte pueden y no pueden hacer en espacios empresariales. Sinceramente creemos que todavía no se ha escrito ni media linea sensata sobre esto y simplemente han usado a los deportistas que hablan medio bien en ámbitos empresariales. La transferencia de habilidades está todavía en el aíre, siendo incapaz, a día de hoy, de conseguir que uno y otro encajen y permitan un “dialogo” adecuado.

Veamos hasta ahora, son conferencias, talleres, acciones donde el deportista cuenta su experiencia y realiza alguna colaboración sobre superación personal, equipo, etc. No creemos que sea especialmente válido o al menos no es, ni lo único, ni lo que más potencia puede aportar en este espacio. Seguro que podemos ir más allá. La transferencia de habilidades parte de un elemento fundamental y es entender lo que aporta, de forma individual la persona al ámbito empresarial y en concreto a la empresa donde se quiere gestionar su inserción o encaje colaborativo.


Deportistas en empresas

Esto conlleva una premisa de trabajo fundamental: “no por ser deportista puedes aportar algo, es decir, tienes una transferencia de habilidades hacia la empresa que resulte interesante”. ¿De qué dependerá?

1.De la calidad como persona del deportista, que incluye la capacidad de amoldarse a diferentes situaciones, de considerar que no por ser deportista es ni mejor ni peor, en definitiva de la humildad como persona y por sus logros como deportista.

2. De las habilidades personales. La capacidad de expresarse, de reacción a estados fuera del círculo de confort. De la formación e interés demostrado en otros momentos. De la capacidad de querer involucrarse en problemas no cercanos y sobre todo de problemas con los que no ha tenido que trabajar y desenvolverse.

sonia-macias-la-princesa-del-desierto-patrocinada-por-ELALUZA3. De si se tiene desarrollado el concepto de la marca personal. Aquí entra de lleno algo tan importante como entender que el deporte es algo sensacional para los que hacen deporte, pero para aquellos que no lo practican es simplemente una profesión más. Ser capaz de aportar un plus a esa forma de pensar es vital si se quiere fomentar la transferencia de habilidades. Una marca personal permite entenderse, conocer las limitaciones y las posibilidades

4. De si existe una historia bien definida y meditada que sea transferible a la empresa. Para que alguien pueda aportar a alguien o a algo, se debe estudiar en profundidad qué elemento diferencial realmente puede ser aportado. No se puede, ni se debe, caer en la trampa de que por el mero hecho de ser un deportista uno va a ser útil a una empresa. Cualquier trabajo de futuro tendrá una componente de proyecto y objetivo sobre la que se basará la relación mercantil y por tanto este debe entenderse como un intercambio de habilidades por soluciones.

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En definitiva, hay que entender qué necesita la empresa, qué puede aportar el deportista y luego empezar con lo complejo, ¿Cómo hacerlo y desarrollarlo? La puesta en marcha no es ponerse a trabajar, es haber pensado todo ese proceso para poder conectar a la empresa, con el deportista y con su labor dentro de la compañía. No es fácil, pero nos gustaría que entendáis que no vale cualquiera por el mero hecho de ser un deportista, por muy de élite que sea y por muchas medallas que tenga en su haber. Como tampoco vale cualquier empresa para este fin pues la transferencia de habilidades conlleva el respeto hacia la personalidad del deportista, donde no parece de recibo hacer pasar a un individuo que ha ido en chándal y ha estado corriendo toda su vida laboral a que se siente en un pupitre y tenga una corbata que te ahoga. Hay que saber que se hace y cómo, pues lo que si que podemos asegurar es que es práctico y útil, poner un deportista en tu vida empresarial.

Lo dicho, si te sientes perdido, necesitas ayuda y quieres algún tipo de apoyo, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. No somos amigos de solucionar problemas, si de acompañarte en la consecución de tus retos.